Ceremonia del noroeste argentino que consiste en celebrar un "matrimonio" entre dos animales para lograr mayor fertilidad en el ganado. Dentro del ritual -celebrado en honor a la PACHA MAMA- se le pone a los animales hojas de coca en la boca para que la mastiquen y se les da de beber chicha.
Fuegos fatuos a los que el indígena considera manifestaciones de ultratumba. Cuando en el camino aparece uno de estos fuegos, el mismo deja de ser transitado por largo tiempo.


Abrazada




Benteveo




Difunta Correa
Ailen Mulelo



El Familiar (Diablo)

Ave de la familia de los Tiránidos (Pitangus sulphuratus bolivianus) que según una leyenda correntina es la encarnación de una anciana abandonada por su familia por ser quejosa.

También se dice que es un nieto desalmado que por no querer alcanzarle un vaso de agua a su abuelo, este lo maldijo convirtiéndolo en ave.
Los patrones de los ingenios, para hacerse de más ricos, para tener más suerte y abundancia, realizaban un contrato con el Familiar ( Diablo ). Cada año le ofrecían un peón de los que llegan a la cosecha, para que se lo coma.
En el transcurso del año 1835 un criollo de apellido Bustos fue reclutado en una leva para las montoneras de Facundo Quiroga y llevado por la fuerza a La Rioja. Su mujer, María Antonia Deolinda Correa, desesperada porque su esposo iba enfermo, tomó a su hijo y siguió las huellas de la montonera.

Luego de mucho andar -cuenta la leyenda- y cuando estaba al borde de sus fuerzas, sedienta y agotada, se dejó caer en la cima de un pequeño cerro. Unos arrieros que pasaron luego por la zona, al ver animales de carroña que revoloteaban se acercaron al cerro y encontraron a la madre muerta y al niño aún con vida, amamantándose de sus pechos. Recogieron al niño, y dieron sepultura a la madre en las proximidades del Cementerio Vallecito, en la cuesta de la sierra Pie de Palo.

Al conocerse la historia, comenzó la peregrinación de lugareños hasta la tumba de la "difunta Correa". Con el tiempo se levantó un oratorio en el que la gente acercaba ofrendas.
Menhires que en el noroeste de argentina se sitúan a la entrada de los sembrados a manera de protección. Generalmente se trata de dos piedras iguales ubicadas a cada lado de la entrada principal y levemente inclinadas hacia el sembrado que impiden que ingresen los maleficios y las plagas.
En el nordeste argentino, genio protector de los animales, especialmente de las vicuñas y los guanacos. El yasytay protege a los cazadores pobres que cazan para alimentarse, y castiga a los que cazan sin necesitarlo.

Su comida preferida es el cocho (harina de maíz tostado) con harina de quintitaco (algarrobo dulce). Aparece muchas veces transformado en animal, o en persona para hacer tratos con los paisanos.


Huazas


Yasytay